historia de la gnosis

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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La Gnosis es una Filosofía perenne y universal, por tanto siempre ha estado presente en todas las culturas antiguas y desde el comienzo mismo de la creación. Las distintas razas que han poblado el planeta, en todas sus edades de oro, han recibido de los dioses encarnados la divina Gnosis en su pureza y profundidad original. Cada raza ha recibido en sus comienzos la instrucción de esta sabiduría para que los hombres en su evolución y devenir sobre el planeta tengan constancia en sus memorias, tradiciones e historias de la presencia de esta enseñanza mágica y divinal. Así es como se explica que en todas la religiones antiguas se haya conservado los principios gnósticos divinos, formulas cósmicas vivientes e inmutables, aun cuando las formas religiosas empleadas para trasmitirlos hayan tenido que involucionar y desaparecer en el tiempo.

La evolución de la presente humanidad actual ha ido sufriendo constantes cambios de actitudes, costumbres y pensamientos, en forma vertiginosa, impulsada por el comienzo de la Nueva Era de Acuario, que se inició el día 4 de febrero de 1962 entre las 2 y 3 de la tarde, como los aspectos astronómicos y astrológicos lo demuestran. En estas condiciones particulares y puntuales ya no permiten a los integrantes de la sociedad moderna acoplarse con los viejos modales o métodos de enseñanza utilizados en el pasado, en relación al conocimiento directo que representa esta ”Doctrina de Valores Inmortales”.

Queremos referirnos a Víctor Manuel Gómez, filósofo y humanista contemporáneo, reconocido en el campo del esoterismo a nivel mundial, cuyo nombre espiritual o interno es "Samael Aun Weor" Avatara Kalki y Maitreya de la nueva Era de Acuario, quien naciera en Bogotá, Colombia, el 17 de marzo de 1917.

Víctor Manuel Gómez nació como uno más, entre las multitudes que poblaban la tierra en el siglo pasado, sin bombas ni estruendos, sin rayos ni truenos, sin lisonjas ni honores, en forma definitivamente sencilla y desapercibida.
Sólo los dotados de visión interior profunda, aquellos pocos seres que conviven con nosotros en el planeta ”Los Seres Despiertos”, pudieron advertir que había llegado al mundo alguien que cambiaría la mentalidad de muchos seres humanos.

Ser celestial de extraordinarios valores y facultades, entregó a la humanidad una obra ejemplar reconocida por muchos para la Regeneración Humana, fundando las Instituciones Gnósticas encargadas de la distribución de su palabra a través de las conciencias de esta humanidad. Nunca en esta Raza el mensaje de los dioses había sido tan claro y sintetizado el V. M. Samael Aun Weor entregó hasta la última gota de sangre por amor a la humanidad.

Desencarnó el 24 de diciembre del año 1977 dejando unas huellas imborrables e inmortales para que aquellos que anhelan desarrollar sus infinitas posibilidades humanas sepan caminar por el sendero que conduce a nuestro real Ser.

Doce años después, cuando ya se consideraba casi imposible que la Gnosis pudiera volver a triunfar, cuando se había perdido las esperanzas, volvió la Sabiduría de los dioses a surgir como por arte de magia a través de un discípulo del Maestro Samael, como una pequeña luz envuelta en un aura de profundo misterio que brotó al final del inmenso y oscuro túnel del tiempo.


Un hombre de carácter recio, que desde muchos años atrás estaba trabajando intensamente en la difusión de la Doctrina Gnóstica, empezaba a mostrar con su ejemplo los dotes del espíritu, que con una obra magistral, llevara muchos países del mundo los rayos dejados por el Maestro Samael para iluminar las tinieblas interiores de todos nosotros.

De aspecto Místico, mirada profunda y misteriosa, con una extraordinaria facilidad de expresión asociada a la enseñanza pese a no haber tenido un día de escuela, salió a la luz pública un nuevo personaje de misteriosa actuación que continuara el trabajo de evangelización de la humanidad, en esta época, que comenzase el V. M. Samael Aun Weor.

Su nombre de pila, Teófilo Bustos García, vibró por un largo tiempo hasta que se develara su nombre interno en el año 1986,V. M. Lakhsmi.

Este nuevo guía de la humanidad trajo la esperanza al corazón de los intrépidos buscadores del “Camino de la luz” y concretó los hechos requeridos y necesarios para que hoy en día exista una Institución de carácter no lucrativa dedicada al Servicio de la humanidad con unas enseñanzas de la Gnosis de hoy de ayer y de siempre que a través de esta escuela de regeneración, de forma gradual despierten en las personas el anhelo de transformarse para que este mundo pueda mejorar.


El propósito de esta Sabiduría infinita, depositada en nuestro interior como nuestra propia verdad desde la aurora de la vida, es lograr que el ser humano conquiste su propia verdad otrora perdida por la desobediencia a las leyes Divinas, naturales y humanas, para que reine en este planeta la paz, la vida y la armonía en todos los seres que en él habitan.